En las últimas semanas no había podido ni siquiera dormir, la presión era muy grande, era yo el único de todo mi círculo de amistades y familiares a quién nunca le habían robado el carro. Sabía que era cuestión de tiempo pero estaba profundamente intrigado. Conocía personas a quienes le habían robado el mismo auto cinco veces, y me preguntaba a diario: “¿Qué pasa con mi carro que no se lo quieren robar? ¿Será que no es lo suficientemente bueno? ¿Tan caros están los repuestos?” Llegué al punto de preocuparme muy seriamente, y confieso que pensé en venderlo, pero me abstuve pues no quise hacerle ese daño a nadie, es que un carro que no se roben en mi país debe tener algo muy malo.
Hoy recibí la gran noticia de mi esposa, que preñada de felicidad y con un gran alivio me dijo:
-Amor, nos robaron el Nissan-. Casualmente recordé la propaganda* del Banco de Venezuela en la que le aprueban el crédito al joven y a su esposa.
-¿Pero estás segura? ¿No será una vaina de Globovisión? Mira que los medios privados cargan una campaña para hacerle creer a uno que la delincuencia y la violencia reinan en la calles, asómate a ver si ves una cámara por allí- le dije con incredulidad.
Ella me replicó -Amor, es en serio, salí y el carro no estaba allí- Ambos nos abrazamos y simultáneamente comenzamos a llorar de la felicidad, pues sentíamos que habíamos cerrado un ciclo, que ya podíamos vivir como venezolanos normales, que ya cesarían las miradas suspicaces de los vecinos que pensaban que estábamos involucrados con una mafia o peor, que teníamos un familiar en el gobierno que nos brindaba de protección especial. Pero no los culpo, ver un carro en posesión de un mismo dueño por más de un año es una anormalidad digna de levantar sospechas.
Los cambios en mi vida social no se han hecho esperar, he notado como ahora las personas quieren hablar conmigo, comparten sus experiencias de robos, atracos, hurtos, algunas fantásticas y otras aburridamente corrientes. Hoy me di cuenta que me he perdido de tantas cosas, si hubiese sabido esto, definitivamente hubiese encargado el robo de mi carro mucho antes. Algunos amigos cercanos me confesaron que habían dejado de invitarnos a reuniones sociales porque nos veían como los “Burgueses intocables” del grupo, pero ya todo eso ha quedado atrás. Desafortunadamente al corto tiempo de dar a conocer el robo, otros compañeros llegaron para anunciar un par de asesinatos, quitándome así mis cinco minutos de fama. Estoy seguro que esos si son inventados y que son vainas de la campaña del candidato de la derecha.
Sé que la seguridad en mi país se ha visto deteriorada, pero que los delincuentes que me robaron el carro no se equivoquen, ayer vi como el presidente de la república pasó unos 10 minutos en cadena nacional de radio y televisión relatando un juego de softball que tuvo en 1976. Acciones como esas estoy seguro que nos ayudarán a garantizar la seguridad de cada ciudadano.
P.D.: ¿Alguien sabe el teléfono de Omar Prieto?
*Nótese que utilicé el término "propaganda" pues en eso se han
convertido las cuñas del Banco de Venezuela.

Espero que la aseguradora no lea esto: "si hubiese sabido esto, definitivamente hubiese encargado el robo de mi carro mucho antes."
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